Autor: farmaciadelamulilla
En este espacio trataremos de compartir contenidos con la humilde intención de ayudar a mejorar la salud de nuestros pacientes
Artículo MENOPAUSIA 4 – Factores desencadenantes de sofocos
Cuarto artículo de la serie dedicada a la menopausia, y que dedicaremos a comentar los factores que se han demostrado pueden ser activadores de sofocos en la mujer con menopausia.
Antes de comentar cuáles son estos factores activadores de sofocos, queremos indicar que cada mujer tendrá los suyos propios, no tienen porqué coincidir con los factores que desencadenan los sofocos en otras mujeres, y por tanto, cada mujer deberá hacer el ejercicio de identificar cuales de estos factores que vamos a comentar, le provocan sofocos a ella, con el fin de evitarlos y así no tener que sufrir los molestos sofocos.
Vamos ya con estos factores más frecuentes desencadenantes de sofocos en la menopausia.
El factor más referido por las mujeres es el estrés. Un estilo de vida estresante suele acentuar la aparición de los sofocos. La mujer, al llegar a la menopausia, debe intentar reducir su nivel de estrés, no sólo por tratar de evitar los sofocos, sino ademas por no aumentar su riesgo cardiovascular a nivel general, algo mayor a raíz de la llegada a la etapa menopáusica. Aunque no está perfectamente determinada la razón por la cual el estrés aumenta la probabilidad de que aparezcan sofocos, lo que sí está plenamente demostrado es que las mujeres con un nivel alto de estrés refieren con mayor frecuencia la aparición de los sofocos, lo que podría llevarnos a concluir que el estrés aumenta la percepción de los episodios de sofoco.
El segundo factor desencadenante es el consumo de alcohol, en proporción directa a la cantidad de alcohol que contenga la bebida ingerida. O sea, a mayor consumo de alcohol, mayor probabilidad de provocar un sofoco en la mujer menopáusica. Esta relación entre consumo de alcohol y aparición de sofocos parece relacionarse con el aumento que provoca el alcohol en los niveles de una hormona llamada cortisol, que se secreta en situaciones de estrés y tensión. Por tanto, al haber mayor presencia de cortisol, el nivel de estrés aumenta, y la probabilidad de que aparezca un sofoco se ve incrementada.
Tercer factor: la cafeína. Esta sustancia afecta mucho al sistema nervioso, y por tanto puede aumentar el grado de estrés de una persona, con lo que pueden crecer las posibilidades de aparición de un sofoco. Además, si el café se toma caliente, la capacidad de provocar un sofoco se ve aumentada.
El cuarto factor son las comidas con presencia de componentes picantes, debido a que el picante puede elevar la temperatura corporal por unos minutos, y esa elevación de la temperatura facilita la generación de un episodio de sofoco. La causa de que el calor favorezca que aparezcan sofocos en la menopausia parece relacionarse con una alteración en el funcionamiento del sistema encargado de la regulación de la temperatura corporal. Así, ante un aumento de la temperatura corporal ocasionado por algún factor externo, ese mecanismo de regulación de la temperatura del cuerpo no funciona de manera adecuada, y se provoca una reacción de liberación de calor por la piel; o sea, un sofoco.
Quinto factor, y que comparte explicación con el factor anterior: las comidas calientes. Un clásico de la historia de la humanidad es la frase: “Dale un plato de sopa caliente para que entre en calor”. Pues, como ya hemos comentado anteriormente, a mayor calor corporal, mayor probabilidad de sofoco en la mujer menopáusica.
El sexto factor tiene que ver también con la temperatura corporal, y en este caso la aparición de sofocos se suele relacionar con la estancia en ambientes calurosos, como por ejemplo una sauna, un local cerrado con la calefacción demasiado alta, etc.
Y el séptimo y último factor más frecuente como activador de sofocos en la menopausia es el tabaco, por una doble causalidad, como es, por un lado, la elevación de la temperatura corporal, y por otro la presencia de sustancias excitantes como la nicotina y otras sustancias presentes en el tabaco.
Como puede apreciarse de todo lo que hemos comentado, los sofocos tienen mayor presencia bajo 2 circunstancias principales: 1) estrés y 2) temperatura corporal aumentada por algún motivo.
En resumen, los factores relacionados más frecuentemente con la aparición de sofocos en la mujer menopáusica son los siguientes: Estrés, consumo de alcohol, cafeína, alimentos picantes, comidas calientes, ambientes calurosos, y tabaquismo. Cada mujer debe identificar cual o cuales de estos factores le provocan a ella los sofocos, y ha de evitarlos en la medida de lo posible.

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Artículo MENOPAUSIA 3 – Síntomas de la menopausia
En este artículo, el tercero de la serie dedicada a la menopausia, se tratará sobre los síntomas más destacados que aparecen en la mujer con la llegada de la menopausia.
Volvemos a comentar que la presencia de estos síntomas va a ser diferente en cada mujer; no tienen porqué aparecer todos los síntomas, ni manifestarse con la misma intensidad. Cada mujer lo vivirá de una manera diferente; si aparecen más o menos síntomas, no es para alarmarse.
El síntoma más referido por las mujeres al llegar a la menopausia son los sofocos, entendido como un aumento repentino de la temperatura corporal, a menudo acompañado de enrojecimiento y sudoración, con una duración normalmente de entre uno y diez minutos, y que suele requerir de algún tipo de ventilación para refrescar la piel. Prácticamente la mitad de las mujeres refieren estos sofocos al llegar la menopausia. En artículos posteriores de la serie comentaremos pequeños trucos para intentar aliviar, en la medida de lo posible, las molestias ocasionadas por los sofocos.

El segundo síntoma más referido son los dolores en las articulaciones, debido a que los cambios hormonales que aparecen en la menopausia van a favorecer la aparición de artrosis, con el consiguiente desgaste articular. Este dolor en las articulaciones se presenta en el 42% de las mujeres una vez alcanzada la menopausia.

El tercer síntoma más frecuente en la mujer menopáusica se relaciona con la sequedad vaginal y la disminución de la líbido, con la consiguiente molestia en las relaciones sexuales. Esto puede afectar a la relación afectiva con la pareja y a la autoestima, y conviene conocer recomendaciones para lograr que su impacto en dicha autoestima sea el menor posible. Aproximadamente la tercera parte de las mujeres con menopausia informan de la aparición de este síntoma.

Y el cuarto síntoma más informado son los sudores nocturnos. En mitad de la noche, durante el sueño, estas personas comienzan a sudar de una manera incómoda, sudores ocasionados por el mismo mecanismo de los sofocos. Casi un 30% de las mujeres en estas circunstancias indican la aparición de este síntoma.

Con una frecuencia menor pueden aparecer otros síntomas, como por ejemplo, aumento de peso, debido a las alteraciones hormonales que alteran el metabolismo basal de la mujer, ansiedad, pérdidas de orina, lo que puede condicionar la vida normal, cambios de humor, insomnio, y pérdida de autoestima. No tienen porqué aparecer todos estos síntomas. Cada mujer manifestará la menopausia de una manera individualizada.
En resumen, la síntomas más frecuentes que aparecen con la llegada de la menopausia son los sofocos, dolores en las articulaciones, sequedad vaginal y sudores nocturnos.



















