Autor: farmaciadelamulilla
En este espacio trataremos de compartir contenidos con la humilde intención de ayudar a mejorar la salud de nuestros pacientes
Boletín Informativo AGOSTO 2024
Video MENOPAUSIA 3 – Síntomas de la menopausia
Artículo MENOPAUSIA 2 – Cambios en la mujer
Este será el segundo de la serie dedicada a la menopausia, en el que realizaremos una serie de comentarios sobre los cambios que supone para la mujer la llegada de la menopausia.
Antes de nada queremos volver a incidir en la cuestión de la variabilidad de los cambios y síntomas en función de cada mujer. No hay 2 mujeres iguales, ni hay dos manifestaciones de la menopausia iguales. Cada mujer lo vivirá de una forma, variando en este caso los cambios que pueden aparecen en su cuerpo, tanto en cantidad como en intensidad de los mismos.
Los cambios en el cuerpo de la mujer al llegar a la menopausia están condicionados, en su parte más destacada, por la disminución de la producción de unas hormonas femeninas llamadas estrógenos, y que, además de tener relación con la fertilidad, tienen ámbito de acción sobre otras funciones del organismo, que por tanto pueden verse alteradas a partir de la menopausia. Vamos a tratar de ver, de forma resumida, esos cambios que pueden aparecer en funciones del cuerpo femenino.
La disminución de la producción de estrógenos suele afectar al sistema cardiovascular de la mujer. Así, los grandes vasos sanguíneos pueden ver alterada su funcionalidad. De hecho, se sabe que los estrógenos tienen un papel protector del sistema cardiovascular, que hace que las complicaciones cardiovasculares debidas a la edad aparezcan en las mujeres a una edad más avanzada que en los hombres. Por ello, al llegar a la menopausia, las mujeres deben incrementar sus esfuerzos para controlar sus factores de riesgo cardiovascular, vigilando los niveles de tensión arterial y colesterol, así como la presencia de sobrepeso.
A nivel de los vasos sanguíneos de menor tamaño, también hay consecuencias con la llegada de la menopausia. Los vasos finos, que nutren las zonas de la piel, sufren una modificación en su flexibilidad, lo que altera su funcionamiento, originando algunas molestias como son los sofocos.
Los estrógenos también influyen en la fisiología del sistema nervioso de la mujer, y la disminución de los mismos puede provocar alteraciones importantes a ese nivel, como por ejemplo dolores, inestabilidad emocional, e incluso depresión en los casos más importantes.
En el sistema óseo también aparecen cambios con la llegada de la menopausia. El hueso es un órgano vivo, en constante creación y destrucción, en un equilibrio continuo entre ambos procesos. Al llegar la menopausia, ese equilibrio se ve alterado, y la destrucción de hueso predomina sobre la creación, dando lugar a unos huesos más porosos y frágiles, originando un estado denominado osteoporosis, cuya principal consecuencia puede ser el aumento de riesgo de padecer fracturas en los huesos.
Y por último, los sistemas genital y urinario pueden verse afectados al llegar a la menopausia. Los estrógenos también tienen una función de gran importancia para el correcto funcionamiento de los órganos genitales y urinarios femeninos, y con la menopausia es frecuente la aparición de complicaciones como la sequedad vaginal, con la consiguiente dificultad en las relaciones sexuales, o pérdidas de orina.
En resumen, la menopausia origina en el cuerpo de la mujer cambios en los sistemas cardiovascular, de los vasos sanguíneos, nervioso, óseo y genitourinario. Estos cambios se deben, fundamentalmente, a la disminución en la producción de unas hormonas llamadas estrógenos.

Infografía MENOPAUSIA 4 – Factores activadores de sofocos

Boletín Informativo sobre Salud – Julio 2024
Artículo DEPRESIÓN 9 – Manejo del estrés y de las presiones
Artículo noveno de la serie dedicada a los pacientes con depresión; continuamos con los hábitos recomendados en este tipo de pacientes, y que se han mostrado eficaces para poder superar esta dolencia, y en el que comentaremos aspectos relacionados con el manejo del estrés y de las presiones, que tanto y tan negativamente pueden afectar a estas personas.
En primer lugar, a la hora de afrontar la solución a problemas que se presentan todos los días en nuestras vidas, lo más aconsejable es tratar de solucionarlos de uno en uno. No conseguiremos avanzar si tratamos de resolverlos todos a la vez. Nuestro ánimo, afectado por la enfermedad depresiva, puede verse superado por la acumulación de problemas, seguramente pequeños por separado, pero enormes si los afrontamos todos de golpe. Lo mejor es centrarse en un sólo problema, y tratar de darle la mejor solución que encontremos, y una vez resuelto este problema, pasar al siguiente.
En segundo lugar, debemos aprender a reconocer aquellas actitudes o situaciones que puedan ser perjudiciales para nuestra recuperación, como por ejemplo el abuso de sustancias nocivas, o largos períodos de inactividad; la mejor forma de dejar de vivir con ello, es reconociéndolo, y una vez reconocido, actuar para evitarlo.
En tercer lugar, otra actitud que es perjudicial en estos pacientes es la de querer agradar a la mayoría de nuestro entorno aceptando lo que nos demandan. Hay que aprender a decir que no a ciertas solicitudes, porque si las aceptamos sin estar convencidos de que debemos hacerlo, luego nos generarán un sentimiento de frustración, dañino para nuestra recuperación anímica. Hay varias técnicas que nos pueden ayudar en este aspecto.
Una de ellas es la de diferir en el tiempo la respuesta a la presión, decir que en este momento no podemos decirle que sí a lo que nos piden, pero que en un período de tiempo determinado podremos darles una respuesta; de esta manera podremos jugar con el tiempo para que disminuya la presión. O también podemos devolverle la cuestión a la persona que nos presiona, preguntándole porqué tenemos que atender su petición o su demanda, lo que nos dará a nosotros tiempo para argumentarle nuestra decisión al respecto.
Y por último, hay que reservar un tiempo del día para nosotros mismos, para desconectar, a aislarnos del mundo, y hacer algo que nos provoque satisfacción y bienestar, lo que llevará a nuestra mente a posiciones positivas y favorables a superar la melancolía.
En resumen, el estrés y las presiones afectan negativamente a la mente, sobre todo si ya está depresiva, y hay que tratar de evitarlas, o de afrontarlas de manera que no nos afecten demasiado. Para ello, podemos aprender técnicas eficaces en el manejo de estas situaciones, o acudir a profesionales de la psicología que nos ayuden a lograrlo.

Podcast NOTICIAS SOBRE SALUD 21 – Hernia de hiato

Boletín Informativo sobre Salud – Junio 2024
Artículo DEPRESION 8 – Hábitos anti-depresion (I) – Planificar actividades para todo el día

Octavo artículo de la serie dedicada a los pacientes con depresión, en el que comenzaremos a profundizar en los hábitos que pueden ayudar a estas personas a superar la enfermedad, comenzando con el de planificar actividades para todo el día.
La justificación general de esta planificación se debe a que está demostrado que mantener un mínimo de actividad mejora la sensación de bienestar del paciente con depresión. Un enemigo de este tipo de pacientes es la inactividad, el hastío, el aburrimiento, que llevan a la mente a tener pensamientos, generalmente negativos, que ahondan aún más en los síntomas depresivos. Para evitar esta inactividad, vamos a sugerir una serie de hábitos que nos ayudarán a mantener la mente activa, contribuyendo a sacarla de su estado melancólico.
En primer lugar, se sugiere elaborar una lista diaria de las actividades que se pretendan hacer a lo largo del día. Si es posible, ha de realizarse al comenzar el día, o aún mejor, al finalizar el día anterior. Ello hará que analizemos con tranquilidad aquellas tareas que sean prioritarias frente a otras que pueden esperar su oportunidad.
El realizar esta planificación debe ser gradual, comenzando los primeros días con pocas actividades, y aumentando paulatinamente cuando nos vayamos encontrando cómodos con esta dinámica. El querer realizar muchas actividades y no conseguirlo puede llevarnos a la frustración, que no es un sentimiento deseado en estas situaciones.
La planificación de actividades debe contener, al menos, una actividad que te genere satisfacción o felicidad. Si por ejemplo, nos agrada dar un paseo, debemos incluirlo en la planificación, o tomar café con amistades. Si las actividades planificadas sólo son obligaciones, o tiempo no agradable para tí, puede llegar a ser contraproducente, pues veremos la planificación de actividades como una planificación de situaciones desagradables, y lo que se pretende es justamente lo contrario.
Esta planificación debe ser flexible, es decir, no pasa nada porque alguna actividad no podamos haberla realizado. No hay que obsesionarse con cumplirla. Es una planificación a conseguir, no una obligación ineludible. Si la actividad que no hemos realizado es de cierta importancia, la pasamos al día siguiente y no pasa nada. Y seguimos con las siguientes actividades de la planificación.
Como ya comentamos en el episodio anterior, la actividad física ha demostrado ser eficaz en la recuperación de los pacientes con depresión. Por ello, sería muy beneficioso el planificar alguna actividad física, comenzando poco a poco, a ser posible con compañía de nuestro agrado, y acorde con nuestras circunstancias y condiciones personales.
Puede ocurrir que te apetezca no hacer nada. En estos casos, lo más recomendable es solicitar a alguien de tu entorno que te dedique un poco de tiempo para hacer algo juntos. Así mantendrás contacto con las personas que te importan, podrás expresar tus emociones y deseos, y será beneficioso para tu recuperación.
Y por último, si el realizar esta planificación te es de ayuda, no dudes en compartirlo en tu entorno. Eso reforzará su utilidad y tendrá un efecto positivo en tu autoestima. El compartir cosas positivas con los demás siempre será beneficioso para este tipo de pacientes.
En resumen, el paciente con depresión debe interiorizar que es bueno para su recuperación el tener su mente ocupada, a ser posible con actividades que le sean agradables y que le proporcionen bienestar, y que el realizar una planificación de estas actividades nos estimula a poder hacerlas, de una manera ordenada pero flexible, sin obsesionarse con cumplirla, pero esforzándonos en conseguirla, comenzando con pocas actividades, y aumentando su número poco a poco, conforme nos vayamos sintiendo mejor al realizarlas.