Este es el primer artículo de la serie que vamos a dedicar al colesterol, esa sustancia que tanta mala prensa tiene para la salud. En esta serie de artículos daremos información y consejos para ayudar a controlar los niveles de colesterol en sangre que tantos quebraderos de cabeza puede llegar a darnos. Si usted tiene los niveles de colesterol elevados, o ha sufrido algún evento cardiovascular, o está preocupado por algún familiar que padece esta enfermedad, la información que contiene este artículo puede serle de gran interés.
Lo primero que queremos comentar es que el colesterol es una sustancia grasa natural. O sea, no es un veneno que aparece en nuestro cuerpo al ingerir algún alimento o cualquier otro tipo de sustancia. Y no sólo eso, sino que además, esta grasa es necesaria para el buen funcionamiento de nuestro organismo, dado que es una sustancia presente en todas y cada una de las membranas celulares de nuestro cuerpo, sin las cuales las células no podrían diferenciarse unas de otras. La mala fama que tiene el colesterol deriva de los problemas cardiovasculares que pueden aparecer en los pacientes en caso de acumularse, cuando sus niveles son mayor de lo deseado, en las paredes de las arterias, aumentando el riesgo de padecer infartos, anginas de pecho o ictus. En sucesivos artículos de la serie abordaremos estos problemas y cómo tratar de evitarlos.
Pero además de esa función estructural en las membranas celulares, su presencia va a ser necesaria en otras funciones del organismo, que vamos a comentar a continuación.
Así, a partir del colesterol, nuestro hígado va a fabricar los ácidos biliares, que se almacenan en forma de bilis en la vesícula biliar, y que tienen un importante papel en la digestión de las grasas que ingerimos en nuestra dieta. También son necesarios para la absorción de determinadas vitaminas de carácter graso, como las vitaminas A,D,E y K, necesarias para el correcto funcionamiento del organismo.
Por otro lado, la molécula del colesterol va a ser necesaria para que el propio organismo genere una vitamina que cada vez está tomando más relevancia, fundamental para la buena salud de nuestros huesos, que no es otra que la vitamina D. El hígado toma como base la molécula del colesterol, y tras varias reacciones químicas, sintetiza una sustancia que se llama pro-vitamina D, que al ser transformada por la radiación solar, se convierte en vitamina D, la cual ayuda a generar masa ósea.
Además, las hormonas sexuales, esas sustancias que determinan los rasgos sexuales en un individuo durante toda su vida, son también sintetizadas en una serie de reacciones químicas basadas en la molécula del colesterol. Estas hormonas sexuales van a determinar una serie de rasgos personales como las masas muscular y ósea, los rasgos propios de cada sexo como el crecimiento de la barba en los hombres y de las mamas en las mujeres, el deseo sexual, aspectos particulares de la fertilidad, etc.
Y por último, el colesterol también es necesario para la síntesis de las hormonas tiroideas, las cuales regulan una gran cantidad de procesos en nuestro organismo, y así, mantienen un control del metabolismo energético en procesos como la quema de calorías y la regulación de la temperatura corporal, influyen en la salud cardiovascular al regular el ritmo cardíaco y la presión arterial, y promueven el crecimiento y el desarrollo del sistema músculo-esquelético.
En resumen, el colesterol es una sustancia grasa natural, imprescindible para la vida tal y como la conocemos, que forma parte de las membranas celulares de todas y cada una de las células de nuestro organismo, y cuya presencia va a ser necesaria para la generación de sustancias de gran importancia en funciones generales del cuerpo, como los ácidos biliares, la vitamina D, las hormonas sexuales y las hormonas tiroideas.
