
Podcast NOTICIAS SOBRE SALUD 21 – Hernia de hiato

En un lugar de la Mancha, tu espacio de Salud


Octavo artículo de la serie dedicada a los pacientes con depresión, en el que comenzaremos a profundizar en los hábitos que pueden ayudar a estas personas a superar la enfermedad, comenzando con el de planificar actividades para todo el día.
La justificación general de esta planificación se debe a que está demostrado que mantener un mínimo de actividad mejora la sensación de bienestar del paciente con depresión. Un enemigo de este tipo de pacientes es la inactividad, el hastío, el aburrimiento, que llevan a la mente a tener pensamientos, generalmente negativos, que ahondan aún más en los síntomas depresivos. Para evitar esta inactividad, vamos a sugerir una serie de hábitos que nos ayudarán a mantener la mente activa, contribuyendo a sacarla de su estado melancólico.
En primer lugar, se sugiere elaborar una lista diaria de las actividades que se pretendan hacer a lo largo del día. Si es posible, ha de realizarse al comenzar el día, o aún mejor, al finalizar el día anterior. Ello hará que analizemos con tranquilidad aquellas tareas que sean prioritarias frente a otras que pueden esperar su oportunidad.
El realizar esta planificación debe ser gradual, comenzando los primeros días con pocas actividades, y aumentando paulatinamente cuando nos vayamos encontrando cómodos con esta dinámica. El querer realizar muchas actividades y no conseguirlo puede llevarnos a la frustración, que no es un sentimiento deseado en estas situaciones.
La planificación de actividades debe contener, al menos, una actividad que te genere satisfacción o felicidad. Si por ejemplo, nos agrada dar un paseo, debemos incluirlo en la planificación, o tomar café con amistades. Si las actividades planificadas sólo son obligaciones, o tiempo no agradable para tí, puede llegar a ser contraproducente, pues veremos la planificación de actividades como una planificación de situaciones desagradables, y lo que se pretende es justamente lo contrario.
Esta planificación debe ser flexible, es decir, no pasa nada porque alguna actividad no podamos haberla realizado. No hay que obsesionarse con cumplirla. Es una planificación a conseguir, no una obligación ineludible. Si la actividad que no hemos realizado es de cierta importancia, la pasamos al día siguiente y no pasa nada. Y seguimos con las siguientes actividades de la planificación.
Como ya comentamos en el episodio anterior, la actividad física ha demostrado ser eficaz en la recuperación de los pacientes con depresión. Por ello, sería muy beneficioso el planificar alguna actividad física, comenzando poco a poco, a ser posible con compañía de nuestro agrado, y acorde con nuestras circunstancias y condiciones personales.
Puede ocurrir que te apetezca no hacer nada. En estos casos, lo más recomendable es solicitar a alguien de tu entorno que te dedique un poco de tiempo para hacer algo juntos. Así mantendrás contacto con las personas que te importan, podrás expresar tus emociones y deseos, y será beneficioso para tu recuperación.
Y por último, si el realizar esta planificación te es de ayuda, no dudes en compartirlo en tu entorno. Eso reforzará su utilidad y tendrá un efecto positivo en tu autoestima. El compartir cosas positivas con los demás siempre será beneficioso para este tipo de pacientes.
En resumen, el paciente con depresión debe interiorizar que es bueno para su recuperación el tener su mente ocupada, a ser posible con actividades que le sean agradables y que le proporcionen bienestar, y que el realizar una planificación de estas actividades nos estimula a poder hacerlas, de una manera ordenada pero flexible, sin obsesionarse con cumplirla, pero esforzándonos en conseguirla, comenzando con pocas actividades, y aumentando su número poco a poco, conforme nos vayamos sintiendo mejor al realizarlas.

Este será el artículo numero 7 de los que estamos preparando para ayudar a los pacientes con depresión, y en él abordaremos aspectos prácticos que están en la mano del paciente depresivo, ciertos hábitos que han demostrado ser eficaces para lograr superar esta enfermedad. En este artículo vamos a verlos en general, a definirlos simplemente, siendo objeto de mas profundidad en posteriores artículos de esta serie.
El primero de estos hábitos, es realizar una planificación de actividades para todo el día. Se puede realizar por la mañana, o en la noche anterior, y servirá para que tengamos varias ocupaciones que mantengan a la mente con un grado idóneo de dinamismo, y así evitar caer en el aburrimiento, y en los pensamientos negativos.
El segundo hábito tiene relación con el estrés y las presiones que recibimos continuamente de nuestro entorno. Está demostrado que estas circunstancias influyen en la actividad mental propiciando llegar a los síntomas depresivos, y su control nos ayudará a superar esta patología.
La tercera recomendación será una adecuada gestión del sueño. Para una mente sumida en la tristeza y la melancolía, tener un sueño adecuado, tanto en cantidad como en calidad, ayudará mucho en la recuperación.
En cuarto lugar, el recurrir a sustancias como el alcohol u otras drogas, no nos traerá nada más que complicaciones, pues su efecto en nuestra mente acabará sumando daños y perjuicios, aumentando la gravedad de la depresión.
Y en quinto y último lugar, el realizar algún tipo de actividad física, adecuada a nuestra edad y a la condición física que presentamos, traerá beneficios en general para nuestra salud, y en particular para nuestra salud mental, deteriorada por la enfermedad depresiva.
En resumen, la adopción de los hábitos que hemos comentado, a saber, planificación de actividades para todo el día, manejo del estrés y de las presiones, gestión del sueño, evitar el abuso de drogas y alcohol, y realizar algún tipo de actividad física, han demostrado influir positivamente en la recuperación del paciente con depresión. Está en nuestras manos decidir cuándo los queremos adoptar, y desde la Farmacia de la Mulilla le animamos a ello para que su vida pueda recuperar el optimismo y la alegría que habitualmente tenía, y así poder superar los síntomas depresivos.


Artículo número 6 de los dedicados a la depresión, en el que comentaremos las características más destacadas de la medicación empleada para combatir la depresión.
Este tipo de medicación va a actuar a nivel de determinadas sustancias cerebrales. Lo que se pretende es favorecer la presencia de las sustancias que predominan en los estados mentales positivos, para que el ánimo vuelva a estar en forma nuevamente.
En el cerebro hay siempre un equilibrio entre sustancias estimulantes y sustancias depresivas, y en el caso de la depresión, ese equilibrio está desplazado hacia las sustancias que llevan a una disposición pesimista del estado mental.
Estos tratamientos suelen requerir una administración prolongada, de al menos 6 meses. Lo mismo que no se llega a la depresión en un día, no se puede salir de ella con rapidez. La medicación quiere conseguir un cambio progresivo y duradero.
Hay enfermos que no toman este tipo de medicación pues piensan que ya la van a tomar de por vida, que su mente va a necesitarla siempre desde el momento en que la empiezan a tomar. Esto no es cierto, estas medicaciones no generan adicción. Lo que es cierto es que van a mejorar nuestro estado de ánimo, y las podremos dejar cuando y como nuestro médico nos lo indique.
El paciente no debe dejar estos tratamientos de forma no controlada por su médico, pues los síntomas de la depresión pueden regresar.
Las características de los medicamentos van a variar, y cada tratamiento tendrá unas normas adecuadas en cuanto a dosis, número de tomas al día y duración del tratamiento. No nos dejemos influir por otras personas que tomen otros tratamientos. Cada paciente necesitará una medicación y una forma de tomarlo. Y lo que en un paciente puede ser lo más adecuado, para otro puede no serlo tanto.
Puede ocurrir que aparezcan al principio algunos efectos no deseados. En general suelen ser leves y desaparecer al poco tiempo. Si cree que la medicación que le han indicado le puede estar provocando alguno de estos efectos, no dude en comentárselo a su médico por si éste estima conveniente un cambio en la medicación o en sus condiciones de administración.
Lo mejor para obtener el efecto antidepresivo, con las menores posibilidades de efectos no deseados, es seguir las recomendaciones que nos proporcione el médico sobre el medicamento, la dosis más adecuada, y el tiempo de empleo.
En resumen, estos tratamientos van a tratar de poner la mente en modo positivo. Se disponen de muchos fármacos, eficaces y seguros, para el tratamiento de la depresión. Quién mejor conoce cual de estos tratamientos es el mejor para su estado es su médico, y en su farmacia tendrá un aliado si necesita aclarar alguna información sobre estos medicamentos.
