Artículo MENOPAUSIA 5 – Cómo sobrellevar los sofocos

Artículo número 5 de la serie dedicada a la menopausia, y en el que comentaremos una serie de recomendaciones o consejos para poder sobrellevar los sofocos por parte de la mujer con menopausia.

Los sofocos, caloradas o asuras, son el síntoma más referido por las mujeres al llegar a la menopausia. Ya comentamos anteriormente que casi la mitad de las mujeres lo señalaban como el principal síntoma de la menopausia.

Dentro de los consejos para sobrellevar estos sofocos, el más indicado por las personas especialistas en el tema es el de vestir por capas. ¿Que queremos decir con vestir por capas? Pues utilizar varias capas de ropa, a ser posible ligeras, para que, en caso de venir un sofoco, podamos ir quitando esas capas de ropa en función de la intensidad y duración del sofoco. Así, para un sofoco leve y de corta duración, puede que sólo necesitemos quitarnos una capa; pero para sofocos intensos y de duración mayor, puede que debamos prescindir de varias capas de ropa, para adaptar la temperatura de la piel a la del ambiente de forma eficaz y lo más rápidamente posible.

La segunda recomendación tiene que ver con el tipo de tejido de la ropa que vayamos a vestir. Debemos de dar prioridad a tejidos que favorezcan la transpiración, como por ejemplo el algodón, lino y viscosa, los cuales harán más fácil que la piel intercambie ese calor excesivo con el exterior; y habrá por tanto que evitar los tejidos sintéticos o la seda, cuya capacidad de transpiración es menor, lo que en caso de sofoco puede hacer que el calor que irradia nuestro cuerpo no pueda disiparse en el ambiente.

También debemos evitar el uso de cuellos altos, dado que la zona del cuello y el escote, son zonas donde suele acumularse de forma importante el calor en caso de sobrevenir un sofoco. Por tanto, debemos usar prendas de cuello abierto, que faciliten la dispersión del calor de esa zona en caso de sufrir un episodio de sofoco.

A la hora de elegir la ropa de cama, el tejido más recomendado para pijamas y sábanas es el algodón, por esa capacidad de transpiración que ya hemos comentado anteriormente.

Otra recomendación muy útil es tener siempre a mano algún recipiente con agua fresca, y beber ese agua en caso de aparecer el molesto sofoco, lo cual ayudará a bajar la temperatura corporal elevada por el sofoco.

Si tenemos climatización en la vivienda, lo más recomendable es ajustarla a una temperatura no elevada, pues, como ya comentamos en el anterior artículo, un ambiente caluroso favorece la aparición del sofoco.

Y si nuestros sofocos suelen aparecer durante la noche, una ducha a temperatura fresca antes de ir a la cama bajará el calor de nuestra piel, entorpeciendo la aparición de la calorada durante la noche.

Hay casos donde el calor de la piel durante el sofoco alcanza unos niveles preocupantes. En estos casos lo más adecuado es consultarlo con nuestro médico, el cual podrá indicarnos el uso de paracetamol para controlar esos episodios. Pero insistimos, en casos extremos y siempre bajo indicación de un médico.

En resumen, las recomendaciones para que las mujeres con menopausia puedan sobrellevar mejor los sofocos son: 1) vestir por capas; 2) usar tejidos transpirantes como el algodón, lino y viscosa, evitando aquellos menos transpirantes como los tejidos sintéticos o la seda; 3) Evitar prendas de cuello alto; 4) usar, por tanto, prendas de cuello abierto; 5) en la ropa de cama, usar preferentemente pijamas y sábanas de algodón; 6) tener siempre agua fresca a mano; 7) bajar la temperatura de la habitación; 8) tomar una ducha fresca antes de dormir, si los sofocos son especialmente frecuentes durante la noche; y 9) tomar paracetamol en casos donde el calor sea muy limitante, y siempre bajo supervisión de un médico.

Artículo MENOPAUSIA 4 – Factores desencadenantes de sofocos

Cuarto artículo de la serie dedicada a la menopausia, y que dedicaremos a comentar los factores que se han demostrado pueden ser activadores de sofocos en la mujer con menopausia.

Antes de comentar cuáles son estos factores activadores de sofocos, queremos indicar que cada mujer tendrá los suyos propios, no tienen porqué coincidir con los factores que desencadenan los sofocos en otras mujeres, y por tanto, cada mujer deberá hacer el ejercicio de identificar cuales de estos factores que vamos a comentar, le provocan sofocos a ella, con el fin de evitarlos y así no tener que sufrir los molestos sofocos.

Vamos ya con estos factores más frecuentes desencadenantes de sofocos en la menopausia.

El factor más referido por las mujeres es el estrés. Un estilo de vida estresante suele acentuar la aparición de los sofocos. La mujer, al llegar a la menopausia, debe intentar reducir su nivel de estrés, no sólo por tratar de evitar los sofocos, sino ademas por no aumentar su riesgo cardiovascular a nivel general, algo mayor a raíz de la llegada a la etapa menopáusica. Aunque no está perfectamente determinada la razón por la cual el estrés aumenta la probabilidad de que aparezcan sofocos, lo que sí está plenamente demostrado es que las mujeres con un nivel alto de estrés refieren con mayor frecuencia la aparición de los sofocos, lo que podría llevarnos a concluir que el estrés aumenta la percepción de los episodios de sofoco.

El segundo factor desencadenante es el consumo de alcohol, en proporción directa a la cantidad de alcohol que contenga la bebida ingerida. O sea, a mayor consumo de alcohol, mayor probabilidad de provocar un sofoco en la mujer menopáusica. Esta relación entre consumo de alcohol y aparición de sofocos parece relacionarse con el aumento que provoca el alcohol en los niveles de una hormona llamada cortisol, que se secreta en situaciones de estrés y tensión. Por tanto, al haber mayor presencia de cortisol, el nivel de estrés aumenta, y la probabilidad de que aparezca un sofoco se ve incrementada.

Tercer factor: la cafeína. Esta sustancia afecta mucho al sistema nervioso, y por tanto puede aumentar el grado de estrés de una persona, con lo que pueden crecer las posibilidades de aparición de un sofoco. Además, si el café se toma caliente, la capacidad de provocar un sofoco se ve aumentada.

El cuarto factor son las comidas con presencia de componentes picantes, debido a que el picante puede elevar la temperatura corporal por unos minutos, y esa elevación de la temperatura facilita la generación de un episodio de sofoco. La causa de que el calor favorezca que aparezcan sofocos en la menopausia parece relacionarse con una alteración en el funcionamiento del sistema encargado de la regulación de la temperatura corporal. Así, ante un aumento de la temperatura corporal ocasionado por algún factor externo, ese mecanismo de regulación de la temperatura del cuerpo no funciona de manera adecuada, y se provoca una reacción de liberación de calor por la piel; o sea, un sofoco.

Quinto factor, y que comparte explicación con el factor anterior: las comidas calientes. Un clásico de la historia de la humanidad es la frase: “Dale un plato de sopa caliente para que entre en calor”. Pues, como ya hemos comentado anteriormente, a mayor calor corporal, mayor probabilidad de sofoco en la mujer menopáusica.

El sexto factor tiene que ver también con la temperatura corporal, y en este caso la aparición de sofocos se suele relacionar con la estancia en ambientes calurosos, como por ejemplo una sauna, un local cerrado con la calefacción demasiado alta, etc.

Y el séptimo y último factor más frecuente como activador de sofocos en la menopausia es el tabaco, por una doble causalidad, como es, por un lado, la elevación de la temperatura corporal, y por otro la presencia de sustancias excitantes como la nicotina y otras sustancias presentes en el tabaco.

Como puede apreciarse de todo lo que hemos comentado, los sofocos tienen mayor presencia bajo 2 circunstancias principales: 1) estrés y 2) temperatura corporal aumentada por algún motivo.

En resumen, los factores relacionados más frecuentemente con la aparición de sofocos en la mujer menopáusica son los siguientes: Estrés, consumo de alcohol, cafeína, alimentos picantes, comidas calientes, ambientes calurosos, y tabaquismo. Cada mujer debe identificar cual o cuales de estos factores le provocan a ella los sofocos, y ha de evitarlos en la medida de lo posible.