Artículo DEPRESIÓN 9 – Manejo del estrés y de las presiones

Artículo noveno de la serie dedicada a los pacientes con depresión; continuamos con los hábitos recomendados en este tipo de pacientes, y que se han mostrado eficaces para poder superar esta dolencia, y en el que comentaremos aspectos relacionados con el manejo del estrés y de las presiones, que tanto y tan negativamente pueden afectar a estas personas.

En primer lugar, a la hora de afrontar la solución a problemas que se presentan todos los días en nuestras vidas, lo más aconsejable es tratar de solucionarlos de uno en uno. No conseguiremos avanzar si tratamos de resolverlos todos a la vez. Nuestro ánimo, afectado por la enfermedad depresiva, puede verse superado por la acumulación de problemas, seguramente pequeños por separado, pero enormes si los afrontamos todos de golpe. Lo mejor es centrarse en un sólo problema, y tratar de darle la mejor solución que encontremos, y una vez resuelto este problema, pasar al siguiente.

En segundo lugar, debemos aprender a reconocer aquellas actitudes o situaciones que puedan ser perjudiciales para nuestra recuperación, como por ejemplo el abuso de sustancias nocivas, o largos períodos de inactividad; la mejor forma de dejar de vivir con ello, es reconociéndolo, y  una vez reconocido, actuar para evitarlo.

En tercer lugar, otra actitud que es perjudicial en estos pacientes es la de querer agradar a la mayoría de nuestro entorno aceptando lo que nos demandan. Hay que aprender a decir que no a ciertas solicitudes, porque si las aceptamos sin estar convencidos de que debemos hacerlo, luego nos generarán un sentimiento de frustración, dañino para nuestra recuperación anímica. Hay varias técnicas que nos pueden ayudar en este aspecto.

Una de ellas es la de diferir en el tiempo la respuesta a la presión, decir que en este momento no podemos decirle que sí a lo que nos piden, pero que en un período de tiempo determinado podremos darles una respuesta; de esta manera podremos jugar con el tiempo para que disminuya la presión. O también podemos devolverle la cuestión a la persona que nos presiona, preguntándole porqué tenemos que atender su petición o su demanda, lo que nos dará a nosotros tiempo para argumentarle nuestra decisión al respecto.

Y por último, hay que reservar un tiempo del día para nosotros mismos, para desconectar, a aislarnos del mundo, y hacer algo que nos provoque satisfacción y bienestar, lo que llevará a nuestra mente a posiciones positivas y favorables a superar la melancolía.

En resumen, el estrés y las presiones afectan negativamente a la mente, sobre todo si ya está depresiva, y hay que tratar de evitarlas, o de afrontarlas de manera que no nos afecten demasiado. Para ello, podemos aprender técnicas eficaces en el manejo de estas situaciones, o acudir a profesionales de la psicología que nos ayuden a lograrlo.

Artículo DEPRESION 8 – Hábitos anti-depresion (I) – Planificar actividades para todo el día

Octavo artículo de la serie dedicada a los pacientes con depresión, en el que comenzaremos a profundizar en los hábitos que pueden ayudar a estas personas a superar la enfermedad, comenzando con el de planificar actividades para todo el día.

La justificación general de esta planificación se debe a que está demostrado que mantener un mínimo de actividad mejora la sensación de bienestar del paciente con depresión. Un enemigo de este tipo de pacientes es la inactividad, el hastío, el aburrimiento, que llevan a la mente a tener pensamientos, generalmente negativos, que ahondan aún más en los síntomas depresivos. Para evitar esta inactividad, vamos a sugerir una serie de hábitos que nos ayudarán a mantener la mente activa, contribuyendo a sacarla de su estado melancólico.

En primer lugar, se sugiere elaborar una lista diaria de las actividades que se pretendan hacer a lo largo del día. Si es posible, ha de realizarse al comenzar el día, o aún mejor, al finalizar el día anterior. Ello hará que analizemos con tranquilidad aquellas tareas que sean prioritarias frente a otras que pueden esperar su oportunidad.

El realizar esta planificación debe ser gradual, comenzando los primeros días con pocas actividades, y aumentando paulatinamente cuando nos vayamos encontrando cómodos con esta dinámica. El querer realizar muchas actividades y no conseguirlo puede llevarnos a la frustración, que no es un sentimiento deseado en estas situaciones.

La planificación de actividades debe contener, al menos, una actividad que te genere satisfacción o felicidad. Si por ejemplo, nos agrada dar un paseo, debemos incluirlo en la planificación, o tomar café con amistades. Si las actividades planificadas sólo son obligaciones, o tiempo no agradable para tí, puede llegar a ser contraproducente, pues veremos la planificación de actividades como una planificación de situaciones desagradables, y lo que se pretende es justamente lo contrario.

Esta planificación debe ser flexible, es decir, no pasa nada porque alguna actividad no podamos haberla realizado. No hay que obsesionarse con cumplirla. Es una planificación a conseguir, no una obligación ineludible. Si la actividad que no hemos realizado es de cierta importancia, la pasamos al día siguiente y no pasa nada. Y seguimos con las siguientes actividades de la planificación.

Como ya comentamos en el episodio anterior, la actividad física ha demostrado ser eficaz en la recuperación de los pacientes con depresión. Por ello, sería muy beneficioso el planificar alguna actividad física, comenzando poco a poco, a ser posible con compañía de nuestro agrado, y acorde con nuestras circunstancias y condiciones personales.

Puede ocurrir que te apetezca no hacer nada. En estos casos, lo más recomendable es solicitar a alguien de tu entorno que te dedique un poco de tiempo para hacer algo juntos. Así mantendrás contacto con las personas que te importan, podrás expresar tus emociones y deseos, y será beneficioso para tu recuperación.

Y por último, si el realizar esta planificación te es de ayuda, no dudes en compartirlo en tu entorno. Eso reforzará su utilidad y tendrá un efecto positivo en tu autoestima. El compartir cosas positivas con los demás siempre será beneficioso para este tipo de pacientes.

En resumen, el paciente con depresión debe interiorizar que es bueno para su recuperación el tener su mente ocupada, a ser posible con actividades que le sean agradables y que le proporcionen bienestar, y que el realizar una planificación de estas actividades nos estimula a poder hacerlas, de una manera ordenada pero flexible, sin obsesionarse con cumplirla, pero esforzándonos en conseguirla, comenzando con pocas actividades, y aumentando su número poco a poco, conforme nos vayamos sintiendo mejor al realizarlas.

Artículo DEPRESION 7 – Hábitos anti-depresión

Este será el artículo numero 7 de los que estamos preparando para ayudar a los pacientes con depresión, y en él abordaremos aspectos prácticos que están en la mano del paciente depresivo, ciertos hábitos que han demostrado ser eficaces para lograr superar esta enfermedad. En este artículo vamos a verlos en general, a definirlos simplemente, siendo objeto de mas profundidad en posteriores artículos de esta serie.

El primero de estos hábitos, es realizar una planificación de actividades para todo el día. Se puede realizar por la mañana, o en la noche anterior, y servirá para que tengamos varias ocupaciones que mantengan a la mente con un grado idóneo de dinamismo, y así evitar caer en el aburrimiento, y en los pensamientos negativos.

El segundo hábito tiene relación con el estrés y las presiones que recibimos continuamente de nuestro entorno. Está demostrado que estas circunstancias influyen en la actividad mental propiciando llegar a los síntomas depresivos, y su control nos ayudará a superar esta patología.

La tercera recomendación será una adecuada gestión del sueño. Para una mente sumida en la tristeza y la melancolía, tener un sueño adecuado, tanto en cantidad como en calidad, ayudará mucho en la recuperación.

En cuarto lugar, el recurrir a sustancias como el alcohol u otras drogas, no nos traerá nada más que complicaciones, pues su efecto en nuestra mente acabará sumando daños y perjuicios, aumentando la gravedad de la depresión.

Y en quinto y último lugar, el realizar algún tipo de actividad física, adecuada a nuestra edad y a la condición física que presentamos, traerá beneficios en general para nuestra salud, y en particular para nuestra salud mental, deteriorada por la enfermedad depresiva.

En resumen, la adopción de los hábitos que hemos comentado, a saber, planificación de actividades para todo el día, manejo del estrés y de las presiones, gestión del sueño, evitar el abuso de drogas y alcohol, y realizar algún tipo de actividad física, han demostrado influir positivamente en la recuperación del paciente con depresión. Está en nuestras manos decidir cuándo los queremos adoptar, y desde la Farmacia de la Mulilla le animamos a ello para que su vida pueda recuperar el optimismo y la alegría que habitualmente tenía, y así poder superar los síntomas depresivos.