Podcast Cuidador del Paciente de Alzheimer (11) – Fusión de todos los episodios

Ya puedes escuchar (pulsando en el reproductor que hay justo debajo) el capítulo que hemos creado con la fusión de todos los anteriores, para escucharlos seguidos, si así lo prefieres.

Ir a descargar

Caratulas Podcast Alzheimer 11 fusion

Artículo: Cuidador del paciente de Alzheimer 10 – Resumen

Este artículo será un resumen final de todo lo tratado en la serie de artículos, y para su elaboración nos vamos a basar en el decálogo del cuidador del paciente de Alzheimer, elaborado por el personal del blog familiaresDelAlzheimer, y que puede visitarse en internet en la dirección familiaresdelalzheimer.blogspot.com.es.

Los 10 puntos del decálogo del cuidador del paciente de Alzheimer son los siguientes:

1) Busca información con profesionales y asociaciones de familiares. Hoy día estamos desbordados de información gracias al acceso a través de internet. Pero debemos ser muy cautos con las fuentes de información. Debemos confiar sólamente en profesionales acreditados, y en la labor de las asociaciones de familiares. Estas instituciones van a proporcionar información rigurosa y especializada, diseñada para la situación particular del cuidado de este tipo de enfermos, y enfocada siempre hacia lograr el bienestar, físico y mental, tanto del enfermo de Alzheimer como de las personas que se encargan de su cuidado. Desde la farmacia de la Mulilla queremos contribuir a la difusión de estas informaciones, y por ello hemos elaborado toda esta serie de materiales, a saber, infografías, vídeos en youtube, podcasts y artículos, para adaptarnos a las preferencias de cada usuario, y habiendo recabado información de fuentes de confianza.

2) Acepta tu nueva realidad. Cuando tenemos una situación delicada a resolver, el primer paso siempre será aceptar esa situación, pues si no lo hacemos, jamás tomaremos parte en la resolución de dicho reto. Así pues, el familiar cuidador de un paciente de Alzheimer debe interiorizar su nueva situación, ser consciente de la magnitud de la misma, y afrontarla de manera razonable y sosegada, pues sólo así logrará adaptarse a los cambios que le van a sobrevenir. Ha de entender también que el estado de su familiar no va a mejorar, dado que actualmente no hay tratamientos para revertir el curso de su enfermedad. El objetivo actual es conseguir estabilizar el cuadro general del paciente, intentando que no se avance en su progresión. Y por otra parte, el paso del tiempo hará que, de forma natural, nuestro familiar se vaya deteriorando inexorablemente.

3) Sé sincero contigo y con los demás. La sinceridad tendrá varias utilidades. Por ejemplo, servirá para desahogarte con otras personas cuando la situación se torne complicada. Y también reforzará tu visión realista del estado de tu familiar. De nada sirve minimizar el problema. Además, esa sinceridad puede lograr abrirte puertas en cuanto a recibir ayuda de otras personas.

4) Contacta con otros familiares de Alzheimer. La experiencia de otras personas que se enfrentan a diario a una situación que puede tener similitudes a la tuya te hará sentirte comprendido. También puede ayudarte a afrontar determinadas situaciones desde perspectivas que no se te habían pasado por la cabeza, y que para otras personas pueden haber sido exitosas.

5) Cuídate física y psicológicamente. El realizar algún tipo de actividad física, a ser posible al aire libre y en compañía de otras personas de nuestro agrado, y adaptada a nuestra edad, condición física y limitaciones funcionales, va a aportar importantes beneficios a nuestra labor de cuidador. Por otro lado, debemos cuidar también nuestra salud mental, pues va a ser sometida a presiones y circunstancias de una dureza importante, y tiene que estar entrenada y preparada para poder superarlas de la mejor manera posible.

6) Sé paciente. La paciencia es un aliado de nuestra labor. Perder la paciencia es perder la batalla. No vamos a solucionar nada perdiendo el control de nuestros actos. Sólo complicar la situación, pues nuestro familiar no sabrá interpretar esa falta de control, ya que sólo se ven reconfortados ante situaciones tranquilas y cargadas de emotividad.

7) Sé un amigo incondicional de tu ser querido. Ese sentimiento de amistad hará aumentar la confianza de nuestro familiar en nosotros, aunque se llegue al caso de que no nos reconozca como su familiar. Si nos reconoce como un amigo fiel, se podrán evitar situaciones conflictivas.

8) No te exijas demasiado, no existe el cuidador perfecto. En muchas ocasiones en la vida, el fijarnos objetivos no alcanzables va a ser causa de frustración. En nuestra labor de cuidadores, también. Debemos centrarnos en conseguir unos niveles de exigencia adecuados a las necesidades de nuestro familiar, y que sean asumibles por los cuidadores, de forma proporcionada y proporcional a las personas que se impliquen en el cuidado. Además debemos esforzarnos por aprender cada día algún aspecto del cuidado que redunde en un mejor cuidado de nuestro familiar, de tal forma que ésta labor vaya mejorando poco a poco, pero sin la ansiedad de querer lograr la perfección.

9) Acepta la ayuda que te ofrezcan familiares, vecinos y amigos. Cada oferta de ayuda por parte del entorno del cuidador va a llevar una mejora en la calidad del cuidado y de la salud del cuidador. No neguemos la ayuda externa. Alguien de confianza puede quedarse un rato con nuestro familiar, o preparar alguna comida, o colaborar en las tareas del aseo, o ir a por medicación o a la compra de alimentos. Todas esas pequeñas cosas, todas juntas, se convierten en un muro a veces infranqueable desde la perspectiva del cuidador, y pueden ser realizadas por personas del entorno, las cuales podrán ayudar de una manera importante en la labor de cuidadores.

10) Planifica y programa tus actividades. La organización del tiempo del cuidador, incluyendo actividades placenteras y al aire libre para descargar tensiones, tiene una relevancia grande para que todo funcione. Un pequeño esfuerzo organizativo tiene una gran recompensa en la tarea del cuidado. Como ya comentamos en el artículo correspondiente a este tema, la planificación ha de entenderse como algo flexible y motivador y no como algo rígido y de obligado cumplimiento, ya que entonces sus efectos serían los contrarios a los que pretendemos conseguir.

En resumen, los diez puntos más destacados que toda persona que se dedique a la labor del cuidado de familiares enfermos de Alzheimer debe tratar de cumplir son los siguientes:

Busca información con profesionales y asociaciones de familiares.
Acepta tu nueva realidad.
Sé sincero contigo mismo y con los demás.
Contacta con otros familiares de Alzheimer.
Cuídate física y psicológicamente.
Sé paciente.
Sé un amigo incondicional de tu ser querido.
No te exijas demasiado, no existe el cuidador perfecto.
Acepta la ayuda que te ofrezcan familiares, vecinos y amigos.
Planifica y programa tus actividades.

Finalizamos este artículo con la última frase motivadora al respecto de la labor de cuidador que hemos localizado en el blog alzheimeruniversal.eu, y escrita por Marga: “Me mira y sabe que la quiero, me conoce pero no sabe ponerme un nombre, pero cuando necesita ayuda me busca porque sabe que siempre estaré ahí”.

Con este artículo damos por finalizada la serie dedicada a los cuidadores de enfermos de Alzheimer. Si en algo hemos podido contribuir a hacer más llevadera su enorme labor, habrá sido una gran recompensa al cariño y esfuerzo que hemos puesto en la elaboración de estos artículos. Y queremos reconocer también la dificultad e importancia de la tarea de las personas cuidadoras de enfermos de Alzheimer. Dificultad por tener que realizar una tarea cargada de emociones encontradas con una persona que ya no volverá a ser quien fue, e importancia por su repercusión en toda la sociedad, que tanto debe a esas personas que ya no saben quien son… ni quien fueron.

Caratula Artículo Alzheimer 10.png

Artículo: Autocuidado para combatir el Síndrome del Cuidador quemado

En este artículo vamos a tratar recomendaciones que han demostrado su eficacia para tratar de combatir el síndrome del cuidador quemado desde el punto de vista del autocuidado. Es decir, todo aquello que un cuidador puede hacer para intentar superar ese síndrome tan duro derivado de su condición de persona cuidadora de un enfermo de Alzheimer. Estas recomendaciones son también aplicables a personas cuidadoras de otro tipo de enfermos con alto grado de dependencia.

Podemos definir el autocuidado como todas aquellas acciones individuales realizadas por una persona dirigidas a mantener y cuidar su salud. Todas estas acciones que vamos a comentar pueden resultar difíciles de realizar al principio, pero si conseguimos incorporarlas a nuestra rutina vital diaria, acabarán por mostrar toda su eficacia y evitarán caer de forma más profunda en la desesperanza y el agotamiento derivados de una situación tan desgastante como la labor del cuidado de familiares dependientes.

El autocuidado puede centrarse en 4 tipos de acciones: cuidado físico, cuidado psicológico, relaciones personales y planificación del tiempo. Vamos a ir desarrollando cada uno de estos aspectos.

En primer lugar, comenzaremos con el cuidado físico. La actividad física muestra una serie de beneficios que nos van a venir muy bien en nuestra labor de cuidadores. Por una parte, va a fortalecer nuestro cuerpo, que puede ayudarnos en determinadas situaciones que puedan aparecer al cuidar a nuestro familiar enfermo de Alzheimer, como pueden ser su movilidad o aseo. Pero por otra, va a fortalecer nuestra mente, ya que la actividad física libera una serie de sustancias que ayudan a elevar el ánimo y mantener un adecuado equilibrio en nuestra salud mental.

En el caso particular de las personas cuidadoras, debemos intentar realizar esta actividad física preferentemente al aire libre, y si es posible, acompañado de otras personas. El respirar aire puro y fresco ayudará a mantenernos relajados, y el estar junto a otras personas ayudará a no estar siempre pensando en nuestra labor de cuidadores, compartiendo y expresando nuestras necesidades y preocupaciones con los demás, lo que puede ayudar a liberar nuestra carga e incluso encontrar ayuda por parte de otras personas de nuestro entorno.

La actividad física a realizar ha de estar adecuada a nuestra edad, limitaciones y condición física. No podemos crear otro problema por intentar solucionar uno. Para comenzar, lo más recomendable es caminar. Cada día que salgamos a caminar, nuestro cuerpo nos lo irá agradeciendo, ayudando a la vez a combatir el sobrepeso y la obesidad, y contribuyendo a estabilizar parámetros de la salud general. No se trata de convertirnos en atletas de élite, sino de incorporar la actividad física en nuestra rutina vital diaria, como parte de un estilo de vida saludable.

En segundo lugar, vamos a destacar la importancia del cuidado psicológico. La labor de cuidador va a poner a prueba nuestra salud mental, y debemos ser conscientes de la magnitud del problema para poder darle una solución lo más favorable posible, o al menos que nos afecte en la menor medida. Es probable que tengamos que recurrir a ayuda especializada en estos temas, como pueden ser los servicios de psicología. Desde estos servicios nos van a proporcionar terapias y técnicas para que nuestra situación no acabe siendo desbordante, y podamos afrontarla desde la serenidad y la razón, intentando evitar caer en la desesperanza, el sentimiento de culpa o incluso en un estado de depresión, que lo único que conseguirán será empeorar nuestros estados físico y mental.

La ayuda psicológica también puede venir de grupos de autoayuda o de asociaciones de familiares cuidadores. El compartir nuestra experiencia con otras personas que han pasado o están pasando por nuestra misma situación refuerza nuestra autoestima y nos ayuda a continuar en nuestra labor.

Por todo esto, el cuidador debe esforzarse en cuidar su estado psicológico como arma defensiva frente a su dura labor, cargada de responsabilidades, pero que van a intentar cambiar nuestra forma de afrontar las circunstancias derivadas del cuidado de personas con este tipo de demencia.

En tercer lugar, el cuidador ha de mantener un grado de relación personal adecuado. Nuestras relaciones sociales van a ser un importante aliado a la hora de mantener a flote nuestra salud, tanto física como psíquica. Somos seres sociables. Nos necesitamos unos a otros. La misma tarea de cuidador deriva de esta premisa, pues no podemos abandonar a nuestro familiar a su suerte conociendo su grado de necesidad.

Pues bien, el mantener relaciones con nuestras amistades va a servir de vía de escape para no estar siempre involucrados en la labor de cuidador, ayudando a relajarnos y sirviendo como ayuda psicológica. No evite quedar con amistades o personas conocidas. Saque tiempo para tomar un café con esas personas, o para dar un paseo, o salir de compras, o lo que a usted mejor le ayude a estar con sus conocidos. No será una pérdida de tiempo, ni eludir su responsabilidad como cuidador; será invertir esfuerzos para poder cuidar mejor a su familiar, y evitar el síndrome del cuidador quemado.

Y desde el punto de vista de las relaciones de pareja, nuestra pareja debe entender nuestra situación y tratar de apoyarnos en todo lo que pueda, siendo imprescindible que no sea un elemento más de presión en la ya muy tensionada situación personal en la que se encuentra la persona cuidadora.

Y en cuarto y último lugar, debemos realizar una planificación del tiempo para evitar estar continuamente dedicados a la labor del cuidado. Los expertos destacan el gran beneficio para nuestra salud que tiene el tener una adecuada planificación temporal de nuestra rutina diaria, que debemos esforzarnos por cumplir, pero que no debe tomarse como un sistema férreo de obligado cumplimiento, sino como una forma de ir asimilando nuestra adecuada adaptación a la situación. Debe ser un elemento de motivación, y no una frustración en caso de que no la podamos conseguir.

En esta planificación temporal, la única condición es que debemos reservar un tiempo cada día para dedicarlo a actividades que son placenteras para nosotros. Cada uno tenemos las nuestras. Para unos será pasear por el campo, para otros resolver crucigramas, y para otros tomar un refresco con un conocido. Pero todos los días debemos reservar un tiempo para este tipo de actividades, que tendrán un efecto beneficioso sobre nuestro equilibrio mental.

En resumen, la mejor terapia para superar o evitar la aparición del síndrome del cuidador quemado es el autocuidado, entendido como acciones personales encaminadas a mejorar nuestro estado de salud, y que en el caso de los cuidadores ha de basarse en 4 puntos, a saber: cuidado físico, cuidado psicológico, fomento de las relaciones personales, y adecuada planificación del tiempo.

Para finalizar, nos hacemos eco de una frase motivadora sobre las personas cuidadoras de enfermos de Alzheimer, expresada por Jaime en el blog alzheimeruniversal.eu, y que dice: “De todas las enfermedades, el Alzheimer es  la que más lastima el alma y hace profundas heridas en el corazón de los familiares, pero también, hace que el amor y paciencia a tus seres queridos se incremente de manera exponencial”. En este blog, alzheimeruniversal.eu, se recogen gran cantidad de testimonios y ayudas para las personas cuidadoras de enfermos de Alzheimer, por lo que recomendamos su visita.

Caratulas Artículos Alzheimer.001