Artículo: El cuidador del paciente de Alzheimer 6 – Normas generales de nuestra nueva vida

Artículo número 6 de los que estamos dedicando a ayudar a los cuidadores de pacientes de Alzheimer. Este artículo lo dedicaremos a dar una serie de recomendaciones sobre cómo debe ser nuestra nueva vida al comenzar como personas cuidadoras de un enfermo de Alzheimer.

Nuestra nueva labor de cuidador va a condicionar nuestra vida de forma significativa. El objetivo es conseguir la mejor atención de nuestro familiar enfermo de Alzheimer, procurando mantener a los cuidadores en un estado físico y mental adecuado para la tarea. Los expertos en la cuestión consideran de gran interés para todos, cuidadores y enfermos, el tener en cuenta los siguientes indicaciones que vamos a exponer:

  1. Evitar las discusiones. Las situaciones estresantes o violentas sólo van a lograr que el paciente se quede bloqueado, sin saber qué hacer o cómo actuar, pudiendo desencadenar una crisis nerviosa. Discutir con un enfermo de Alzheimer no suele ser una buena opción. Es mejor dejar que la situación se apacigüe, que pase un poco de tiempo hasta que podamos abordar el problema con mayor calma y serenidad.
  2. Simplificar las tareas y las decisiones. Hay que ponerles tareas sencillas, en el orden en que lo tienen que hacer. Para ellos es más fácil obedecer las órdenes que pensar cómo tienen que hacer algo. Por ejemplo, si nuestro familiar puede vestirse sólo, podemos acostumbrarle a tener encima de la cama la ropa que se tiene que poner, y a ser posible en el orden en que se lo tiene que poner, para evitarle decisiones que puede que ya no sepa tomar, como por ejemplo si se tiene que poner antes los pantalones que la camisa.
  3. Procure conservar el buen humor. Una sonrisa y una expresión alegre conseguirán siempre más que forzar una situación desagradable. Las emociones son contagiosas, y si tratamos a nuestro familiar con crispación y enojo, lo único que conseguiremos es enojar y crispar al enfermo, y luego reconducir la situación será más complicado.
  4. Tenga una paciencia casi infinita. No se desespere… Piense que si usted lo pasa mal, el enfermo también está sufriendo. Es difícil mantener la paciencia cuando se mezclan los sentimientos de afecto hacia nuestro familiar con la frustración de ver cómo va desapareciendo su personalidad junto con sus recuerdos, pero ante todo debemos ser conscientes de la importancia de mantener la calma. La situación puede mantenerse mucho tiempo, y debemos entrenar nuestra salud mental para estas circunstancias.
  5. Aumente las medidas de seguridad en la vivienda. Se deben quitar barreras que puedan hacer más complicada la vida del paciente, lo que ayudará a su bienestar, y le puede ahorrar problemas futuros. Ejemplo: cambiar la bañera por un plato de ducha.
  6. Estimule la salud física e intelectual del paciente. Ayúdele a mantener en forma la capacidad intelectual, aunque la tenga mermada. Cuanto más la ejercite, más protegida estará frente al progreso de la enfermedad. En cuanto a la forma física, son incuestionables los beneficios de mantener un mínimo de actividad física diaria. Evidentemente, nuestro familiar tendrá muy disminuida su forma física, pero siempre podremos encontrar ejercicios adecuados a su edad y condición física para ayudarle a mantenerse en forma. Caminar sigue siendo la mejor opción para todas las edades. Dar un paseo, aunque sea pequeño, beneficiará tanto al enfermo como a la persona cuidadora.
  7. Aproveche las habilidades de la persona enferma. No le obligue a hacer actividades que no son de su agrado. Lo que quieren es hacer lo que ya saben hacer, no aprender cosas nuevas. Por ejemplo, si a nuestro familiar le gustaba pintar, dejémosle que pinte todo lo que quiera; en esos momentos su mente estará ejercitándose de forma relajada y agradable.
  8. Usar materiales auxiliares para reforzar la memoria. Los profesionales le orientarán sobre dónde puede conseguir estos materiales, de calidad y muy adecuados para el enfermo. En internet hay mucha información al respecto, y le puede ser de gran ayuda. Busque la información en fuentes fiables y de prestigio en el tema.

 

En resumen, estos 8 puntos que hemos comentado, a saber, evitar las discusiones, simplificar las tareas y decisiones, conservar el buen humor, tener una paciencia infinita, aumentar las medidas de seguridad en la vivienda, estimular la salud física e intelectual del paciente, aprovechar las habilidades de la persona enferma, y usar materiales auxiliares para reforzar la memoria, han sido descritas por los expertos en la materia como de gran ayuda en nuestra relación con nuestro familiar enfermo de Alzheimer. Tengámoslas en cuenta en nuestra nueva vida como cuidadores.

Finalizamos este episodio con una nueva frase que hemos localizado acerca de esta enfermedad: “La memoria no es el tiempo ni el lugar. Son muchos tiempos y muchos lugares. La Memoria está en tu rostro, en tus manos, en cada gesto y en cada sentimiento”.

Caratula Artículos Alzheimer 6

 

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