
Farmacias de guardia en Pedro Muñoz durante el mes de Enero de 2022

En un lugar de la Mancha, tu espacio de Salud


En este artículo vamos a tratar recomendaciones que han demostrado su eficacia para tratar de combatir el síndrome del cuidador quemado desde el punto de vista del autocuidado. Es decir, todo aquello que un cuidador puede hacer para intentar superar ese síndrome tan duro derivado de su condición de persona cuidadora de un enfermo de Alzheimer. Estas recomendaciones son también aplicables a personas cuidadoras de otro tipo de enfermos con alto grado de dependencia.
Podemos definir el autocuidado como todas aquellas acciones individuales realizadas por una persona dirigidas a mantener y cuidar su salud. Todas estas acciones que vamos a comentar pueden resultar difíciles de realizar al principio, pero si conseguimos incorporarlas a nuestra rutina vital diaria, acabarán por mostrar toda su eficacia y evitarán caer de forma más profunda en la desesperanza y el agotamiento derivados de una situación tan desgastante como la labor del cuidado de familiares dependientes.
El autocuidado puede centrarse en 4 tipos de acciones: cuidado físico, cuidado psicológico, relaciones personales y planificación del tiempo. Vamos a ir desarrollando cada uno de estos aspectos.
En primer lugar, comenzaremos con el cuidado físico. La actividad física muestra una serie de beneficios que nos van a venir muy bien en nuestra labor de cuidadores. Por una parte, va a fortalecer nuestro cuerpo, que puede ayudarnos en determinadas situaciones que puedan aparecer al cuidar a nuestro familiar enfermo de Alzheimer, como pueden ser su movilidad o aseo. Pero por otra, va a fortalecer nuestra mente, ya que la actividad física libera una serie de sustancias que ayudan a elevar el ánimo y mantener un adecuado equilibrio en nuestra salud mental.
En el caso particular de las personas cuidadoras, debemos intentar realizar esta actividad física preferentemente al aire libre, y si es posible, acompañado de otras personas. El respirar aire puro y fresco ayudará a mantenernos relajados, y el estar junto a otras personas ayudará a no estar siempre pensando en nuestra labor de cuidadores, compartiendo y expresando nuestras necesidades y preocupaciones con los demás, lo que puede ayudar a liberar nuestra carga e incluso encontrar ayuda por parte de otras personas de nuestro entorno.
La actividad física a realizar ha de estar adecuada a nuestra edad, limitaciones y condición física. No podemos crear otro problema por intentar solucionar uno. Para comenzar, lo más recomendable es caminar. Cada día que salgamos a caminar, nuestro cuerpo nos lo irá agradeciendo, ayudando a la vez a combatir el sobrepeso y la obesidad, y contribuyendo a estabilizar parámetros de la salud general. No se trata de convertirnos en atletas de élite, sino de incorporar la actividad física en nuestra rutina vital diaria, como parte de un estilo de vida saludable.
En segundo lugar, vamos a destacar la importancia del cuidado psicológico. La labor de cuidador va a poner a prueba nuestra salud mental, y debemos ser conscientes de la magnitud del problema para poder darle una solución lo más favorable posible, o al menos que nos afecte en la menor medida. Es probable que tengamos que recurrir a ayuda especializada en estos temas, como pueden ser los servicios de psicología. Desde estos servicios nos van a proporcionar terapias y técnicas para que nuestra situación no acabe siendo desbordante, y podamos afrontarla desde la serenidad y la razón, intentando evitar caer en la desesperanza, el sentimiento de culpa o incluso en un estado de depresión, que lo único que conseguirán será empeorar nuestros estados físico y mental.
La ayuda psicológica también puede venir de grupos de autoayuda o de asociaciones de familiares cuidadores. El compartir nuestra experiencia con otras personas que han pasado o están pasando por nuestra misma situación refuerza nuestra autoestima y nos ayuda a continuar en nuestra labor.
Por todo esto, el cuidador debe esforzarse en cuidar su estado psicológico como arma defensiva frente a su dura labor, cargada de responsabilidades, pero que van a intentar cambiar nuestra forma de afrontar las circunstancias derivadas del cuidado de personas con este tipo de demencia.
En tercer lugar, el cuidador ha de mantener un grado de relación personal adecuado. Nuestras relaciones sociales van a ser un importante aliado a la hora de mantener a flote nuestra salud, tanto física como psíquica. Somos seres sociables. Nos necesitamos unos a otros. La misma tarea de cuidador deriva de esta premisa, pues no podemos abandonar a nuestro familiar a su suerte conociendo su grado de necesidad.
Pues bien, el mantener relaciones con nuestras amistades va a servir de vía de escape para no estar siempre involucrados en la labor de cuidador, ayudando a relajarnos y sirviendo como ayuda psicológica. No evite quedar con amistades o personas conocidas. Saque tiempo para tomar un café con esas personas, o para dar un paseo, o salir de compras, o lo que a usted mejor le ayude a estar con sus conocidos. No será una pérdida de tiempo, ni eludir su responsabilidad como cuidador; será invertir esfuerzos para poder cuidar mejor a su familiar, y evitar el síndrome del cuidador quemado.
Y desde el punto de vista de las relaciones de pareja, nuestra pareja debe entender nuestra situación y tratar de apoyarnos en todo lo que pueda, siendo imprescindible que no sea un elemento más de presión en la ya muy tensionada situación personal en la que se encuentra la persona cuidadora.
Y en cuarto y último lugar, debemos realizar una planificación del tiempo para evitar estar continuamente dedicados a la labor del cuidado. Los expertos destacan el gran beneficio para nuestra salud que tiene el tener una adecuada planificación temporal de nuestra rutina diaria, que debemos esforzarnos por cumplir, pero que no debe tomarse como un sistema férreo de obligado cumplimiento, sino como una forma de ir asimilando nuestra adecuada adaptación a la situación. Debe ser un elemento de motivación, y no una frustración en caso de que no la podamos conseguir.
En esta planificación temporal, la única condición es que debemos reservar un tiempo cada día para dedicarlo a actividades que son placenteras para nosotros. Cada uno tenemos las nuestras. Para unos será pasear por el campo, para otros resolver crucigramas, y para otros tomar un refresco con un conocido. Pero todos los días debemos reservar un tiempo para este tipo de actividades, que tendrán un efecto beneficioso sobre nuestro equilibrio mental.
En resumen, la mejor terapia para superar o evitar la aparición del síndrome del cuidador quemado es el autocuidado, entendido como acciones personales encaminadas a mejorar nuestro estado de salud, y que en el caso de los cuidadores ha de basarse en 4 puntos, a saber: cuidado físico, cuidado psicológico, fomento de las relaciones personales, y adecuada planificación del tiempo.
Para finalizar, nos hacemos eco de una frase motivadora sobre las personas cuidadoras de enfermos de Alzheimer, expresada por Jaime en el blog alzheimeruniversal.eu, y que dice: “De todas las enfermedades, el Alzheimer es la que más lastima el alma y hace profundas heridas en el corazón de los familiares, pero también, hace que el amor y paciencia a tus seres queridos se incremente de manera exponencial”. En este blog, alzheimeruniversal.eu, se recogen gran cantidad de testimonios y ayudas para las personas cuidadoras de enfermos de Alzheimer, por lo que recomendamos su visita.

El equipo de la Farmacia de la Mulilla os desea una muy feliz Navidad.


Este artículo estará dedicado a la divulgación de un artículo recientemente publicado en la revista norteamericana llamada Circulation, revista científica de prestigio en lo referente a investigación clínica relacionada con la cardiología y el sistema circulatorio.
El pasado 2 de noviembre de 2021, dicha revista publicó una revisión sobre alimentación cardiosaludable, denominada “Guía nutricional de 2021 para mejorar la salud cardiovascular”. En dicha guía se destacan, en forma de resumen, las 10 características que debe tener nuestra alimentación si queremos que sea saludable para el corazón y el sistema cardiovascular.
Una de las novedades que se destacan de esta actualización de las recomendaciones, es que se trata de fomentar un patrón alimentario general que ayude a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares en todas las etapas de la vida, y que se pueda adaptar a cualquier preferencia personal y a todo tipo de condicionantes culturales, sociales o incluso religiosos.
Y otro aspecto que se destaca en el artículo es que una alimentación cardiosaludable es a la vez respetuosa con el medio ambiente, así como que existen numerosos factores sociales que complican de forma importante el poder adoptar estos hábitos alimentarios cuidadosos con la salud cardiovascular, instando a las autoridades públicas a impulsar políticas sobre la educación y nutrición en los centros escolares.
Vamos a comenzar con el desarrollo de todas estas aportaciones que aparecen reflejadas en esta importante publicación.
Aunque suene a algo repetitivo o evidente, la nutrición es una de las funciones fundamentales en todas las etapas de nuestra vida. Son innumerables las pruebas científicas que demuestran los beneficios de una alimentación adecuada para el corazón y el sistema cardiovascular, así como que unos hábitos alimentarios inadecuados están relacionados de manera clara con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y con un mayor riesgo de fallecimiento por causas de este tipo. En lugar de focalizarse en alimentos beneficiosos o particulares, la recomendación se centra en que se sigan patrones alimentarios, entendidos como las características del conjunto de la dieta que consumimos, como por ejemplo su equilibrio, su variedad, cantidades o combinaciones de alimentos y bebidas.
En palabras de la presidenta del grupo de redacción de declaraciones científicas de la revista, la doctora Alice H. Lichtenstein, «Todos podemos beneficiarnos de un patrón alimentario saludable para el corazón, sin importar la etapa de la vida, y es posible diseñar uno que sea coherente con las preferencias personales, los estilos de vida y las costumbres culturales. No necesita ser complicado, lento, costoso o poco atractivo». Se destaca que, independientemente de donde se preparan los alimentos, ya sea en casa o fuera de ella como en un restaurante, es posible seguir un patrón alimentario cardiosaludable. Los estilos dietéticos saludables pueden adaptarse a cualquier estilo de vida, incluso en aquellos estilos basados en comidas fuera de casa; tras un proceso de planificación que puede requerir un esfuerzo las primeras veces, no tarda en incorporarse a nuestra rutina diaria.
El adoptar hábitos de alimentación cardiosaludable, así como otros comportamientos beneficiosos para nuestra salud, como por ejemplo realizar actividad física de forma regular o evitar la exposición a productos derivados del tabaco, pueden resultar fundamentales, desde la infancia hasta la edad adulta, para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades que pueden comprometer seriamente nuestra salud general, como por ejemplo niveles elevados de colesterol, hipertensión arterial, obesidad, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico.
En cuanto a las repercusiones para la sostenibilidad del planeta derivadas de los patrones alimentarios, se señala en el artículo que los productos de origen animal que se consumen de forma mayoritaria tienen un alto impacto ambiental en términos de uso de tierra y agua, además de contribuir de manera significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero. Por tanto, si se consiguen cambios a hábitos alimentarios desde aquellos basados en las proteínas animales a otros basados en proteínas de tipo vegetal, además de mejorar la salud individual, se dañará menos el medio ambiente, contribuyendo a su mantenimiento y conservación. No se trata de comer exclusivamente productos vegetales, sino que nuestra alimentación esté basada en este tipo de alimentos, dentro de una alimentación variada y equilibrada.
Respecto a las dificultades que presenta la adecuada educación en hábitos alimentarios cardiosaludables, la publicación destaca que hay una generalizada desinformación alimentaria en internet, estando gravemente distorsionada por el marketing específico de comida y bebida con bajas condiciones saludables, y específicamente dirigido a grupos sociales especialmente sensibles a este tipo de campañas publicitarias. Además, la educación alimentaria y nutricional carece de la presencia deseable en los planes de educación a todos los niveles, desde la educación primaria a la universitaria, incluso en los estudios de medicina. Todo ello hace proponer a los responsables científicos de la publicación cambios y acciones en las políticas de salud pública con el fin de abordar estas barreras y desafíos, para lograr crear un ambiente que promueva y respalde la adherencia a patrones alimentarios saludables para el corazón entre todos los individuos, y que se asuma como una obligación por parte de las autoridades de salud pública.
Pues bien, todo lo expuesto en este artículo se concentra en las 10 características del patrón alimentario para promover la salud cardíaca, cuyos puntos vamos a enunciar y tratar de explicar de forma algo más extensa:
En resumen, el tipo de alimentación que tengamos va a condicionar nuestra salud cardiovascular en cualquier etapa de nuestra vida. Los beneficios de una alimentación saludable pueden lograrse aunque creamos que ya es demasiado tarde. La Sociedad Americana del Corazón le sugiere que, para mejorar su salud cardiovascular, tenga en cuenta las siguientes 10 recomendaciones en sus hábitos alimentarios:
Todo el contenido de este artículo tendrá utilidad si nos hace reflexionar sobre los hábitos alimenticios que tenemos actualmente cada uno de nosotros, y nos da estímulos para cambiar aquellos que contribuyen a empeorar nuestra salud cardiovascular. No tenga miedo al cambio. Nuestro cuerpo es capaz de adaptarse a todo lo que nos propongamos. Sólo hay que educar nuestras costumbres a aquellas que protejan nuestra salud cardiovascular. Es cuestión de tiempo para adaptarnos a la nueva situación. Los expertos en hábitos estiman en 21 los días necesarios para conseguir que un hábito se incorpore a nuestra rutina diaria. Y el esfuerzo… merece la pena.
Este artículo ha sido elaborado fundamentalmente a partir de la información recogida en la nota de prensa emitida por la Asociación Americana del Corazón el día 2 de Noviembre de 2021, titulada “Una nueva revisión de la investigación nutricional identifica las 10 características de un patrón de alimentación saludable para el corazón”, cuyo enlace adjuntamos.
