Artículo: ¿Qué hago si presento síntomas compatibles con la enfermedad COVID-19?

Artículo número 6 de la serie dedicada a la enfermedad COVID-19, dedicado en esta ocasión a informar sobre las medidas que debemos tomar en caso de presentar síntomas compatibles con esta enfermedad.

El primero de los síntomas más frecuentes es la tos. Suele ser una tos seca, que no genera expectoración, persistente, repetitiva, y que puede llegar a dejar sin aliento al enfermo.

Otro síntoma que se presenta con bastante frecuencia es la fiebre. La fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo frente a agresiones externas como las infecciones, y que activa la respuesta del organismo frente a la agresión. Se considera fiebre a partir de 37,8 grados de temperatura, siendo considerada como febrícula entre 37 y 37,8 grados. Como medicamento general para el tratamiento de la fiebre se recomienda como primera opción el paracetamol, en dosis de 650 mg cada 8 horas. Si con esta dosis no se puede controlar la fiebre, deberemos consultar con el personal médico, por si considera oportuno instaurar algún tratamiento específico para dicha fiebre.

Y el tercer síntoma más característico de esta enfermedad es la sensación de ahogo, como que nos falta el aire para respirar, lo que indica que puede haber algún tipo de lesión a nivel pulmonar.

 

Pueden aparecer también otros síntomas, aunque con menor frecuencia que los descritos anteriormente. Así, puede manifestarse la enfermedad con dolor de garganta, diarrea, dolor de cabeza, pérdida de gusto y olfato, dolor muscular, congestión nasal, y malestar general.

 

Como se puede apreciar, muchos de estos síntomas son similares a los de un resfriado o gripe, por lo que hay que estar alerta a la aparición de los síntomas principales, y en particular al de pérdida de gusto y olfato que parece ser algo diferenciador de esta patología.

 

Si usted o alguien de su entorno empieza a manifestar síntomas compatibles con los que se han descrito anteriormente, y por tanto puede haber sospecha de estar enfermo de COVID-19, lo primero que recomendamos es mantener la calma y tener la cabeza fría. Perder los nervios no va a hacer que nos curemos, sino que puede empeorar la percepción de los síntomas. Debe estimularnos para tomar las decisiones correctas por el bien de todos.

Hay que tener en cuenta que la estadística juega a nuestro favor. En la mayoría de los casos, en torno al 90% de los enfermos, suelen evolucionar de forma leve o moderada, con muy pocas complicaciones para la salud, pero hay un 10% de los casos que pueden complicar su gravedad e incluso poner en grave riesgo nuestra salud, y es en estos casos graves donde hay que intervenir a nivel hospitalario y a la mayor brevedad posible, pues cuanto antes se pueda controlar y monitorizar la situación, mejor será el pronóstico del enfermo, sobre todo si son personas de alto riesgo, cuyas características se describieron en un episodio anterior.

Si creemos que podemos estar enfermos de COVID-19, la primera medida debe ser practicar el auto-aislamiento, con la principal finalidad de evitar contagiar al resto de los componentes del entorno, bien sea familiar, personal o laboral. Este aislamiento debe ser en una habitación de la vivienda, a ser posible con un baño que use el enfermo solamente, y durante un período mínimo de 10 días, en que deben haber remitido los síntomas y la capacidad de infección a otras personas, y debe ponerse en contacto telefónico con los responsables sanitarios de su comunidad autónoma, los cuales se encargaran de mantener una evaluación continuada de su situación clínica para, en caso de empeoramiento, derivarlo a una atención presencial, bien en su centro de salud o en su hospital.


Vamos a mostrar los teléfonos que han habilitado las comunidades autónomas para el seguimiento de este tipo de pacientes. Tenga a mano el teléfono correspondiente a su comunidad por si necesita hacer uso de él.

 

En resumen, si cree que presenta usted síntomas compatibles con la enfermedad COVID-19, como son tos, fiebre, o sensación de ahogo, debe centrar sus esfuerzos en las dos siguientes direcciones: proteger su estado de salud comunicando vía telefónica al personal sanitario su situación clínica, y proteger a las personas que le rodean practicando el auto-aislamiento para que la enfermedad no pueda afectarles, evitando con ello la propagación descontrolada de la pandemia.

 

 

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